Ya lo dijo Kurt Cobain: "Admiro a la gente que vive sin problemas, que mira el mundo con despreocupación. A diferencia de ellos, yo sufro más de la cuenta".
Simplemente perfecto, se que no soy el único que se siente identificado con esta frase. Muchas veces pienso que aquellos que viven despreocupados son ingenuos por no notar el drama que nos rodea, esa tragedia que es la vida en sí misma. Sin embargo, después me doy cuenta. No se trata de ingenuidad, quizás, y de hecho creo que sea asi, ni Kurt, ni yo, ni tantos otros, ninguno aprendió a vivir.
Detesté siempre, destesto y detestaré los predicadores de la felicidad, los pare de sufrir, los que piensan que todo es hermoso en este mundo. ¡Idiotas! O, ¿quién sabe? Quizás el idiota soy yo, seguramente sea así, porque esos bellos ignorantes que disfrutan de la vida no cuentan sus respiraciones ni piensan en cuántas les quedarán. Quizás sea yo un único suicida emocional que cada día se levante con una razón menos, muchas veces me pregunto si soy el único que ve que la existencia es un chiste desbocado y vil.
Pregunto, le pregunto a algún alma que algún día leerá esto, le pregunto al mundo, ¿vivimos o sobrevivimos?
Alguna vez escuché que respirar no garantiza que estés vivo, nada más cercano a la verdad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario